El mayor logro en materia aeroespacial de la Argentina fue en la década de los 60 y consistió en hacer volar en un cohete a un pequeño mono de la selva misionera llamado Juan, luego en los 90 otro quiso volar a la estratósfera, pero ese es otro tema. En definitiva, no vivimos en un país con mucha tradición astronáutica, pero el mejor alfajor se llama Capitán del Espacio y lo más interesante en el panorama del rock argentino del siglo XXI es el Rock Espacial.
En vez de despegar y viajar al espacio, Bosques hace todo lo contrario; ellos son como alienígenas ancestrales que con sonidos nos cuentan su viaje desde los confines del tiempo y el espacio hasta aterrizar en nuestro planeta Tierra. El año pasado se editó en Inglaterra su primer EP “Pléroma Sum” (Reverbworship 2010) y este año están grabando su primer disco. El drone como elemento indivisible es el cimiento en la música de Bosques, una música con cierta arquitectura electroacústica y una aproximación hacia texturas folkies que hacen evidente la añoranza de un espacio de creación agreste, de una vida lejos de la ciudad.
